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Compatibilizar entrenamiento y familia en vacaciones

Compatibilizar entrenamiento y familia en vacaciones

Todos estamos deseando coger unos días libres para descansar, desconectar, tener tiempo para nosotros y nuestra familia. Sin embargo, a veces erramos a la hora de querer disponer de “demasiado” tiempo para nuestro hobby en lugar de compartirlo con los nuestros. Por todo esto, recuerda siempre que la prioridad es tu familia, e intenta fijar el resto de actividades en función de horarios de comidas o planes y actividades familiares.

  1. Adapta el plan. Si es necesario cambia alguna sesión o modifica los días de entrenamiento para hacer actividades diferentes. Puedes realizar una lista de cosas que quieras hacer con tus hijos o tu pareja y repartirla a lo largo de los días libres disponibles, de manera que aunque no todos los días se hagan planes familiares si sea frecuente, así,  también tendrás tiempo para tu sesión
  2. Fija horarios de entrenamiento en función de la actividad elegida para hacer en familia. El hacer actividades en familia no significa necesariamente no “cumplir” con tu entrenamiento. Planifica el día con antelación de manera que sopeses si es preciso madrugar para entrenar o merezca la pena “adaptar” el plan.
  3. Entrena en familia. Es una buena manera de hacer partícipes, a tus hijos o pareja, en tu reto personal. Además es también una oportunidad de acercar a los tuyos a unos buenos hábitos de vida saludable y contacto con la actividad física y la naturaleza. Convierte el entrenamiento en la ocasión para pasar un día en familia. Si tus hijos tienen edad para que puedan acompañarte en bici mientras corres,  adapta tu recorrido y velocidad a sus capacidades de manera que tu rendimiento en ese entrenamiento no sea la prioridad del día sino compartirlo con los tuyos. Si tu pareja también corre puede que sea más fácil pasar ese tiempo juntos o al menos compartir los compases iniciales de la carrera. Si hay mucha diferencia de velocidad entre ambos, no es preciso ir esperándoos, podéis quedar en un punto al finalizar y terminar estirando juntos o tomar un aperitivo post entrenamiento.
  4. Cambia de entorno. Sal de la rutina y ofrece nuevos parajes a los tuyos. Una excursión a un parque o entorno natural os servirá tanto a ti como a los tuyos para coger aire fresco y encontrar nuevas motivaciones y perspectiva. Aprovecha para entrenar por allí ese día o sustituir el entrenamiento por una caminata en familia. Mira a tu alrededor y busca nuevos estímulos para seguir mejorando. Una cuesta, unas escaleras pueden hacer variar tu plan habitual además de ser una buena excusa para cargar pilas.
  5. Desayunos y comidas siempre juntos. Me parece de vital importancia compartir estos momentos en torno a la mesa, sin prisas, sin distracciones como televisión o música. En mi casa, los días festivos se diferencian del resto porque compartimos el desayuno y la comida en familia. Una sobremesa más pausada brinda la ocasión para comunicarnos y compartir puntos de vista. Cuida de que al menos una o dos comidas al día las hagas con tu familia durante las vacaciones. A tus hijos o pareja seguramente les encante disfrutar de un desayuno tranquilo por lo que intenta cuadrar tus horarios de entrenamiento. “Negocia” con ellos qué comidas son las que prefieren hacer juntos para “adaptar” tu plan al ritmo familiar.
  6. Sustituye el gimnasio por circuitos de autocargas. Podrás realizarlos en cualquier lado sin necesidad de gastar tiempo trasladándote al gimnasio. Con esta opción te asegurarás de pasar suficiente tiempo con los tuyos. Los hijos no son un testigo que se pasan de un padre al otro para que cada uno pueda cumplir con su deseo personal. Es importante que ellos pasen tiempo con los dos y vosotros con ellos de manera conjunta. Propón planes a los que vayáis todos  aunque luego cada uno tenga allí su particular “tiempo de esparcimiento”. La playa puede convertirse en tu gimnasio particular. Con este tipo de circuitos podrás hacer tu plan de fortalecimiento en cualquier lugar.
  7. Recompensa el resto del año y haz que ese tiempo sea especial para los tuyos. Encuentra puntos en común y actividades que a todos os gusten. Durante esos desayunos y comidas juntos podéis planificar cómo pasaréis el día posterior. Concilia tu entrenamiento en esas actividades de manera que ellos también sepan cuáles son tus aficiones (y tu las suyas, por supuesto).
  8. Acerca a tu familia a tu hobby. Enséñales todo lo que sabes y llévales a alguna competición en la que corras. Invítales a participar cuando se sientan seguros y anímales sin forzarles a que se interesen por tu deporte. 

 

 

 

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