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Desafía tus límites

Desafía tus límites

Campeonato de Europa de Duatlón

Antes de que suene la alarma a las 8:30 am decido levantarme. Me siento descansada a pesar de que he pasado una noche algo agitada, interrumpida entre sueños. Hoy será un gran día. El objetivo más importante de la primera parte de la temporada por fin está aquí; el Campeonato de Europa de duatlón.

Bajo a desayunar con mis compañeras. Todas estamos algo nerviosas y entre sonrisas comentamos el plan del día a seguir. La carrera es a las 15:00h por lo que la idea es desayunar y comer muy temprano (sobre las 11:30h). Después del desayuno cojo mi bici para un corto calentamiento de 30Ž. A priori hubiera preferido no coger la bici pues pedalear en una ciudad que no conozco con tráfico no me inspira demasiada confianza, sin embargo me alegré de haberlo hecho pues pude soltar algo de nervio, derribar miedos y focalizar mis pensamientos en mis puntos fuertes así como visualizar los momentos de superación de los momentos difíciles que vendrían.

Normalmente las cosas fáciles no son las que te hacen superarte sino las situaciones desconocidas y diferentes. Aquellas en las que tienes que buscar en ti nuevos recursos para afrontarlas y en las que la incertidumbre de conseguirlo es total, pues a pesar de haber trabajado para tener las herramientas necesarias para superar esa prueba, depende de tu adaptación al momento para sacar las bazas adecuadas y lograrlo.

En una ocasión leí de un anónimo la siguiente frase (o similar); “¿Qué harías si tuvieras la certeza de no fallar?

No existe respuesta para tal pregunta, pero yo me he fabricado la mía propia. Seguramente, si supiera el resultado final de algo que voy a emprender, no lo emprendería, o al menos, no lo emprendería con la ilusión y la motivación con la que emprendo mis retos personales. El factor incertidumbre es para mí parte del juego, me mantiene alerta y me hace dar lo mejor. Sin esa adrenalina ante el desconocimiento, el adaptarte al terreno de juego que varía cada segundo, no podría sacar mi verdadero potencial, ese que solo sale en los momentos álgidos, en el que se decide el todo o nada. Solo el que compite podría entenderlo pues creo que es la situación más parecida que hoy en día tenemos de lo que sentían nuestros antepasados ante momentos de vida o muerte, el sentir que en un segundo puede cambiar tu suerte y que tú eres el único que puede manejar tu propio destino. ¿Seremos capaces de conseguirlo?

Algunos de estos pensamientos están siempre en mi cabeza, sin embargo, durante el calentamiento antes de la competición sentía de nuevo ese abismo al que me iba a asomar. Esa sensación de saber que lo voy a dar todo y ese respeto que siempre siento ante pruebas internacionales. Nunca sabes cómo se desarrollará la prueba, a pesar de dibujar varios escenarios en tu cabeza hay una parte que debes dejar a la improvisación, con todas tus estrategias y recursos preparados para lo que puedas necesitar. Con la seguridad de saber exprimirme me dirijo a la línea de salida donde suena el bocinazo que marca el inicio de la prueba.

La carrera a pie es dura, damos cuatro vueltas a un circuito de 2,5km hasta completar los 10km del primer segmento. La italiana Dossena marcha en primera posición aunque la francesa Lévenez y yo la seguimos a escasos metros. Hemos hecho un grupo de 3 corredoras con un buen margen respecto a otras perseguidoras.

Llega la fase delicada de la transición. Momento en que pasamos de la carrera a la bici y donde debemos descalzarnos para coger la bicicleta y subirnos en marcha. Tengo un error fatal que me cuesta caerme del grupo cabecero y rodar en solitario una vuelta. Paso de mantener una posición clara de medalla a estar en tierra de nadie pues por delante están determinadas las primeras posiciones -salvo catástrofe- y por detrás se ha formado un pelotón de 10 corredoras con una idea fija “darme caza y después pegarse por el bronce”. Tomo una primera vuelta en solitario (no sin lamentarme y maldecirme al inicio), a mi ritmo, analizando mi situación y decidiendo mi estrategia ya en frio y asumiendo la situación presente. No he podido enganchar con Levenez y Dossena y no merece la pena pelear en solitario pues tarde o temprano el grupo perseguidor me cogerá, 40km en bici son muchos para defender la distancia que les llevo (aunque supera el minuto y medio). Aprovecho para descansar, hidratarme y prepararme para lo que me vendrá. Decido en qué punto del circuito quiero que me coja el grupo y a falta de 32,5km me dan alcance. Empiezan los movimientos, al principio controlables, cambios de ritmo donde se van midiendo las fuerzas. Ataques cortos sin mucha continuidad aunque muy desordenados y reiterativos por parte de varias duatletas. El circuito (8 vueltas), ayuda a que se produzcan cortes y demarrages pues es un rompepiernas entre rotondas, curvas, giros y subidas. A falta de 25km ya he perdido la cuenta de las vueltas que llevo y no puedo más. En todo momento intento estar atenta y en cabeza en el grupo pero me “como” cada latigazo y voy 5m descolgada en cada giro o curva, en cualquier momento me “caeré” definitivamente y ese momento creo que no tardará en llegar; siento que no puedo más, no puedo con la situación y no puedo más físicamente. A mi mente vienen recuerdos del pasado mundial de duatlón, lo rememoro como algo “fácil”, como algo que salió sin más. También pienso que el duatlón no es para mí, que mejor me quedo con mis competiciones de atletismo, mejor dejar esto ahora.. Y entonces me sobreviene un pensamiento rebelde; “antes caerse –literalmente- de la bicicleta, que abandonar la tarea que tengo entre manos. Antes quedar la última clasificada que retirarme de una competición (si no es por motivos de salud)”. Así, decido apretar más los dientes y llegar hasta donde mi cuerpo sea capaz, he vuelto a derribar esa barrera mental que a veces me bloquea y soy libre de nuevo para entregarme hasta el último aliento. No sé cuánto aguantaré pero sé que apretaré hasta “caer redonda”.

Nunca vas a poder cruzar el océano hasta que tengas el coraje de dejar de ver la costa” (Cristóbal Colón)

Después de 15km más de infierno para mis piernas, con un total de 18 cambios de ritmos a los que he respondido llego a la segunda transición (cambio de bici por las zapatillas de correr) con el grupo (salvo la inglesa Lee que se escapó del grupo y lucha por la tercera posición y Margarita Vic que también pudo soltar al grupo en los compases finales del segmento de bici y mantiene una cuarta posición destacada). Salgo la última de T2 con una zancada muy recortada pero muy contenta por estar donde estoy, aún con posibilidades de ir a más. Por delante 5km para remontar puestos aunque no me lo pondrán fácil mis rivales. Tardo casi 1km dar alcance la inglesa Georgina (7ª en el pasado mundial de duatlón), luego casi sin querer me echo encima de la alemana Scheffler (4ª en el pasado mundial) que no puede seguir mi estela al igual que ocurre con la portuguesa Valente. Me acerco al dueto de la italiana Priarore y la portuguesa Santos, queda poco para el final así que les lanzo un ataque que responden para mi sorpresa. Decido restablecer un ritmo más cómodo para mí y en uno de los últimos giros las sorprendo de nuevo (y a mí misma) con otro ataque con más fuerza que el anterior, a sabiendas que de él depende mi puesto final y entrando en meta por delante, en 6ª posición a escasos 3” de la francesa Monmarteau (3ª en el pasado mundial).

Ha sido una carrera muy dura, donde luché con toda la fuerza de la que fui capaz y en la que conscientemente he estado más cerca de “tirarlo todo por la borda”. De esa carrera me quedo para mis competiciones futuras con el siguiente aprendizaje; la capacidad de adaptarse al momento presente, de tener claros tus objetivos a pesar de que el medio para conseguirlo varíe debido a las circunstancias de carrera. A restablecer objetivos si es necesario pero sobre todo a no tomar decisiones importantes de manera impulsiva en momentos críticos. Puedes cambiar de plan, de estrategia pero seguir concentrado en tu tarea hasta el final y así estar satisfecho y contento con tu resultado a pesar de que quieras seguir peleando por mejorar y por superarlo en un futuro próximo.

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