BLOG SOBRE RUNNING, CICLISMO, NATACIÓN Y VIDA SALUDABLE.

Mi primer maratón (de montaña y de asfalto)

Mi primer maratón (de montaña y de asfalto)

Un día lo leí en Facebook: “En los 90, al cumplir 50 años, los hombres se buscaban una amante joven. En los 2000, se compraban un descapotable. En los 2010, corren su primer maratón”.

En eso hay algo de humor español. Pero también hay algo de verdad: a los 50 hay que buscar autoestima y completar un maratón es una buena dosis. Además, a los 50 (antes también) hay una gran capacidad para gestionar el sufrimiento. Se llama experiencia.

Yo pensé que jamás podría terminar un maratón. Con “terminar un maratón” me refiero a hacerlo sin parar de correr. Un maratón se puede hacer en seis horas. Según las circunstancias de cada uno, puede ser un enorme éxito.

Pero en mi caso, en el que no tengo excusas ni dificultades añadidas, no lo sería. Lo mínimo es acabarlo en menos de cuatro horas, teniendo en cuenta que soy deportista pero no un runner, que tengo pocas facultades “de serie” y que no puedo entrenar corriendo más de dos días por semana sin que las rodillas me den guerra.

Yo creo que tres horas y media está bien para un amateur como yo… Aunque jamás podré presumir teniendo amigos que bajan de tres horas, y que incluso acarician las dos y media. Pero, para mí, esos juegan en otra liga: yo me considero “normal” y escribo para gente “normal”. Y lo que quiero decir con “normal” es “con muchas limitaciones”.

Acabar un maratón en menos de cuatro horas, es decir a una media de entre 5 (3:30) y 6 minutos el kilómetro (4:15), me parece una heroicidad para los que no somos runners consagrados. Bajar de cinco minutos el kilómetro de media en un maratón es para los que entrenan intensivamente y para bajar de cuatro hay que tener un buen motor “de serie”. Al menos a mi años (49).

Hace tres años aún pensaba que correr un maratón era imposible para mí. Soñaba con el de Nueva York, porque la motivación ayuda mucho (es más fácil rendirte en el maratón de casa que en uno de los grandes), pero es bastante complicado conseguir una inscripción.

Ahora tengo claro que en 2016 será mi primer maratón, Nueva York, Berlín o… alguno de los muchos buenos que hay en España.

Lo que ha cambiado para entender que “imposible” era sólo una barrera mental es que he decidido desafiar mis límites. Y aún no los he encontrado. En bici, en trail running, en running, en triatlón… Estoy consiguiendo terminar distancias asombrosas. Y lo único que ha cambiado es mental: he decidido intentarlo.

Por supuesto, estoy entrenando. Dedico mucho tiempo, pero gasto energía en actividades tan diversas (esquí, natación, motocross, DH, bicicleta, remo, montaña, triatlón, trail…) que a correr le dedico poquísimo tiempo.

Pero ahora sé que en 2016 acabaré mi primer maratón y la pregunta de dónde está mi límite ha crecido. Ahora es: “¿Puedo terminar un ironman?”. Eso ni me lo planteaba, pero ahora es una idea que me obsesiona.

Lo que me convenció del maratón fue mi primer trail running. Fue el año pasado, en marzo. Una carrera de montaña 50 kilómetros. Me liaron unos amigos. Yo me apunté y pensé en retirarme a los 25, a la mitad, porque ya estaba bien.

En lugar de eso, acabé la carrera, me apunté a una de 80 y también terminé (el penúltimo clasificado en hora). Y luego a la Everest Trail Race (seis días en el Himalaya corriendo hasta a 4.000 metros) y también acabé.

Este año subí la apuesta y acabé las mismas carreras de 50 y la de 80, pero en lugar de hacerlo de los últimos, lo hice a mitad de clasificación y me ahorré horas de sudor. También terminé a tope la fantástica Transvulcania. Luego fracasé en el Ultra Mitic de Andorra (la vuelta entera a Andorra por las cumbres, 112 kilómetros engañosos por el enorme desnivel y complejidad técnica), en el que me retiré tras 14 horas corriendo. Es lo primero de la lista para este año.

La moraleja de este artículo es que los límites están en la mente. Seguro que tienes un maratón en tus piernas, de montaña o de asfalto, tú eliges. Sólo te recomiendo empezar a entrenar meses antes, subiendo poco a poco de nivel y sin matarse al principio. Hay que subir poco a poco, pequeños escalones.

Pero si lo haces así, la escalera que te parece imposible, esa que te parece tan larga, será como la del Art Museum de Filadelfia… Esa que Rocky Balboa sube corriendo y acaba arriba, saltando, junto al lugar donde acabaron erigiendo su estatua.

 

VISTO: 637 veces

COMENTARIOS

Cargando comentarios...
MARCAS:
PUEDES PONERTE EN CONTACTO CON NOSOTROS A TRAVÉS DE:
Scroll To Top