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Nueva temporada, nuevos retos

Nueva temporada, nuevos retos

Las nuevas temporadas comienzan siempre rebosantes de ilusión, ambición, nuevos propósitos y objetivos motivantes que hacen que sean como aquella primera vez que te calzaste las zapatillas.

Es aconsejable hacer un feedback de todas aquellas cosas que se pueden mejorar, errores que se cometieron, qué entrenamientos nos sentaron bien y cuáles fueron los idóneos durante nuestra preparación en la pasada temporada.

Durante toda la temporada se pasa por diferentes fases: pretemporada, temporada y competición.

 

La pretemporada es la primera fase, la vuelta a los entrenamientos tras las vacaciones y la inactividad, es la época de las agujetas, donde prima el trabajo de ejercicios generales sobre los específicos, siempre intentando que tenga componente divertido y variado. También juega un papel importante el trabajo de la técnica.

El trabajo se caracteriza fundamentalmente por la cantidad, en las cargas predomina el volumen que aumenta progresivamente durante esta etapa. En consecuencia, la intensidad no es muy alta, utilizándose poca cantidad de ejercicios especiales, y aún menos, los ejercicios de competición.

 

La temporada, en esta etapa se ha de lograr el desarrollo de la forma deportiva, predominan los ejercicios de carácter específico, disminuye en consecuencia el volumen de la carga y aumenta la intensidad, buscando la preparación óptima para lograr mejores rendimientos y como objetivo a conseguir aparece el de integrar dentro del gesto de competición todas las adaptaciones, tanto físicas como mentales, que hemos conseguido en la etapa anterior. A esta etapa también se le conoce como precompetitiva por preceder al periodo de competiciones aunque empiezan a hacerse algunas competiciones buscando la consecución de las metas que se marcaron al inicio de la etapa.

 

Periodo competitivo es el momento donde los entrenamientos son más cortos pero de intensidades altas y máximas. Las cargas de trabajo disminuyen y el descanso juega un papel importante para llegar en las mejores condiciones a la competición. Aquí el deportista debe adquirir su mejor estado de forma de toda la temporada. El método y forma más importante de entrenamiento va a ser la propia competición, el objetivo de este periodo debe ser la afinación de la forma deportiva a través de la participación en competiciones.

 

La competición es el día x, es el momento que nos ponemos a prueba, el que refleja todo el trabajo que hemos hecho y determina si estamos haciendo las cosas bien o por el contrario debemos hacer cambios. Muchas competiciones sólo son entrenamientos de calidad o tests que nos dan resultados objetivos para saber si hemos planificado bien y estamos por el camino adecuado. No podemos querer estar al 100% en cada una de ellas, es imposible crear tantos picos de forma como competiciones hagamos durante los 365 días que tiene un año. Cada una tiene un valor y como tal siempre hay algo positivo que sacar tras la prueba de cada prueba.

 

Periodo de transición: recuperación y regeneración del organismo del sujeto que entrena. Es habitual que en este periodo haya una disminución del estado de forma física.

Es fundamental tomarse mínimo de dos a cuatro semanas de desconexión, para cargar las pilas, hacer todo aquello que no podemos hacer el resto del año por motivos laborales o bien por los entrenamientos, para así llegar a  la siguiente temporada frescos, con ganas e ilusión renovadas e ir a por los nuevos objetivos que nos esperan con ímpetu y motivación.  Es recomendable hacer un descanso activo donde predomine la actividad física de baja intensidad, es recomendable de otro deporte diferente al que practicamos durante todo el año.

 

Las nuevas metas y objetivos siempre deben estar supervisadas por un profesional, preparador físico, entrenador o como yo le llamo cariñosamente “míster”. Él es el especialista en la materia, el que nos marca un plan de acción, nos guía, nos supervisa durante el camino, determina las metas  y objetivos que debemos establecernos e incluso nos pone los pies en la tierra si es necesario. Muchas veces los deportistas somos demasiado ambiciosos o por el contrario demasiado modestos conformistas. Los entrenadores son piezas claves en el equipo de trabajo de un deportista, en mi caso, sus palabras me tranquilizan y me dan seguridad en los momentos claves. Por sus conocimientos consiguen sacar el máximo partido de nosotros, el que sabe qué hacer en cada momento y siempre esta alerta en cada contratiempo o situación que se nos pueda presentar. Incluso puede llegar a establecerse una gran amistad debido a esa relación entrenador-pupilo que se va desarrollando poco a poco a lo largo del tiempo creándose un feeling especial difícil de explicar. Por el contrario, el auto entrenamiento puede dar lugar a lesiones, al sobre entrenamiento y a estar desmotivados por no saber gestionar nuestras propias sensaciones y/o emociones. Auto entrenarme nunca lo he considerado como una posible opción para llegar a conseguir cualquiera de los muchos y variados objetivos que me he propuesto a lo largo de mi etapa deportiva.

 

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