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Powerade MTB Non stop Series

Powerade MTB Non stop Series

Una aventura que nunca deja de sorprenderme

Es la segunda vez que participaba en una prueba como ésta -es decir de formato non stop por relevos- aunque con objetivos muy distintos. El pasado año tuve la oportunidad de hacerla con mis mejores amigas, compañeras de fatigas. A día de hoy todavía es la carrera que más he disfrutado.

Su formato totalmente distinto al que estoy acostumbrada, te permite disfrutar con tu equipo en todo momento, es muy intenso; mientras uno corre los demás preparan el siguiente relevo, descansan o cuentan las batallitas que les han pasado durante sus relevos.

Este año aparecía por primera vez la Barcelona-San Sebastián y a mí me hacía especial ilusión ya que comenzaba cerca de casa y eso siempre es un plus. El hándicap para mi era la fecha, ya que nos encontramos en pleno período de competición. Además era imposible juntar al mismo equipo que competimos en la Madrid-Lisboa, ya que cada una tenía diferentes compromisos, así que cuando me surgió la oportunidad de ser parte del equipo POWERADE no pude negarme!

Fue la mejor decisión que pude tomar ya que nunca me habían tratado tan bien y tan profesionalmente. Sandra Jordá y yo eramos las princesas del equipo.

La aventura comienza para mí ya desde una semana antes, suerte que no tuve más tiempo para pensarlo (jajaj) Es una aventura donde puede pasar de todo así que tienes que intentar estar preparado lo mejor posible. Material a tope, el básico y además el por lo que pueda pasar… yo siempre prefiero cargar de más.

De la planificación de las etapas y la logística se encargó Jordi Gayolà, y madre mía como flipe cuando me mando hasta un excel de los km, las medias, los desniveles, creo que puso hasta donde se encontraba la última piedra. Jaja

Ahí me di cuenta que era un equipazo y un lujo poder ser parte de él.

Tanto Jordi como Iñaki ya saben que cuando quieran formar equipo otra vez soy la primera en la fila.

Llega por fin el viernes y ya casi con todo listo quedamos de vernos en Montjuic desde dónde salía el primer relevo. Aunque a primera estancia saldríamos a las 12 horas del medio día, por cuestiones de seguridad se retrasó la salida a las 20 horas cosa que no me agradaba mucho ya que en consecuencia todos mis relevos serían por la noche…, pero nadie dijo que sería fácil.

El equipo POWERADE lo formábamos Sandra Jordá, Iñaki Forcen, Jordi Gayolá y servidora.

Acordamos que Sandra saldría en el primer relevo, ya que el recorrido era toda las zona donde suele entrenar y todo marchaba súper bien hasta que se le apagó el GPS, se perdió y tuvo toda una aventura para poder llegar a dónde la esperaba Jordi cargado de energía y con muchas ganas para salir en este segundo relevo.

Mientras esperábamos en el punto de hidratación se me ocurre motivar más a Jordi de lo que ya estaba y le aposté que por cada 5 ciclistas que pasara le invitaba una cena, y madre mía lo caro que me saldrá jajaja…! adelantó a 17 y me entregó ya el relevo-el tercero- para estar dentro de la pelea del top 10 de la general que era el objetivo que nos habíamos marcado.

Así que salgo yo a las 3 de la madrugada, con sensaciones muy extrañas ya que había preferido no dormir porque luego no habría forma de despertarme.

Las primeras pedaladas me cuestan un poco ya que me estoy acostumbrando a ver poco con las luces que llevo en el casco y en el manillar de la bici, a navegar con el GPS y a ubicarme un poco en la zona, pero solo salir tengo la suerte de coincidir con Adrià (amigo), y vemos que rodábamos más o menos al mismo ritmo y decidimos hacernos compañía durante toda la etapa, el marcaba ritmo y yo navegaba para no desviarnos ni un metro del recorrido y así fuimos pasando a varios ciclistas, además el sol empezaba a salir haciendo así la etapa más llevadera. Fueron 125 km con mucho barro y bastante rompe piernas, se me pasó el tiempo volando y pude disfrutar creo que durante todo el rato, iba cargada a tope de powerade en el camelbak y comida de sobra y eso creo que siempre es clave en etapas tan duras y largas.

Entregué mi relevo -el cuarto- a Iñaki que salió motivadísimo para seguir luchando para conseguir nuestro objetivo y mientras ya me estaba esperando Jordi para ayudarme en lo que hiciera falta, un lujazo tener compañeros así. Sin duchar me subí a la caravana y nos fuimos rápido a donde Jordi empezaría el quinto relevo, el más largo.

Una vez instalados en Zuera me toco ducharme con calma, comer e intentar dormir, cosa que no conseguí ya que era pleno día y no me quería perder nada de la carrera, pero me quedaba dormida en cualquier lugar y durante todo el día fue una lucha constante, ahora que intento recordar creo que todo ese día fue como vivir en un sueño, pasaron multitud de cosas y me enteré de la mitad…así seguí luchando ya que me tocaría mi último relevo pronto.

Comencé a preparar todo muy cuidadosamente ya que me volvería a tocar de noche y sabía que era una etapa muy técnica, complicada y peligrosa ya que habían avisado que había mucha niebla y de noche con las luces veríamos muy poco.

El sexto relevo lo hace Sandra y cuando me entrega la pulsera le vi la cara de susto de lo que había vivido y se me hizo un nudo en el estómago ya que ahora me tocaría vivirlo a mí. Solo salir intenté mantener la compostura pero sentía miedo, fue una lucha interna entre mi cabeza y yo.

Daba pedales y me entraba pánico ya que me encontraba totalmente sola en medio del bosque siguiendo una línea en el GPS ya que no había ni caminos en el suelo, estaba yo pasando encima de campos y cruzando bardas con pinchos ya que sabía que tenía que seguir la ruta como estaba marcada sí o sí.

Pasada una hora me empieza a fallar la luz de la bici hasta que se apaga y creo q en ese momento se me vino el mundo encima. Suerte que me gusta cargar de más y llevaba una o dos baterías extras más cinta americana e hice un invento que sirvió para que la luz me durara hasta el final de la etapa.

Claro que la aventura no acaba ahí, ya que fue sólo pararme y empieza el diluvio universal, para esto eran ya las 4 de la madrugada en plena montaña yo sola y mi alma… con neblina que no veía ni donde ponerme toda la ropa que llevaba en el camelbak para soportar mejor el frío, usé hasta la manta térmica… y suerte del GPS con zoom a tope para ver hacia donde tenía que girar porque no veía ni medio metro por delante. Esta etapa para mí fue todo un logro personal ya que creo q estuve casi cuatro horas con sensación de pánico pero logré engañar a mi cabeza y pedalear hasta llegar a Santesteban justo amaneciendo y donde ya me esperaba Iñaki para hacer el último relevo que nos llevaría a San Sebastián.

Una vez en la caravana me puse a llorar, ya no se si de alegría, de cansancio o de que me lo había estado guardando durante toda la etapa, vaya aventura…

En éstas carreras nunca sabes lo que te vas a encontrar y como vas a reaccionar.

Nunca dejaré de sorprenderme. Ya en San Sebastián nos vestimos todos de bikers por última vez y esperamos a que llegara Iñaki para acompañarlo en el último km y entrar todos a meta juntos para festejar lo que ha sido una aventura que nunca olvidaremos.

Gracias Sandra, Iñaki, Jordi, Marta y todos los que nos ayudaron y aguantaron en el camino, son vivencias que me alegró haber compartido.

¡Esperando ya la próxima!

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