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Supera tus límites By Alma Obregón

Supera tus límites By Alma Obregón

Con esfuerzo y perseverancia puedes conseguir todo lo que te propongas

Comencé a correr por casualidad, hace cinco años, cuando una amiga del gimnasio me animó a participar con ella en la Carrera de la Mujer. No había corrido nunca y mi experiencia deportiva se limitaba a mi asistencia regular al gimnasio, al que me había apuntado para bajar de peso obsesionada por perder cada día un gramo más.

Si alguien entonces me hubiera dicho que hoy, cinco años después, llevaría tres ultras a mis espaldas y cinco maratones, hubiera soltado una carcajada y le hubiera dicho que estaba loco. ¿Maratones? ¿Ultras?

Pues sí.

Me ha costado muchísimo llegar hasta aquí, pero he conseguido superar todos mis límites y a día de hoy me encuentro preparando la Transvulcania, que correré el 9 de mayo, y que me servirá como preparación para el reto que me he planteado este verano: las 100 millas de Leadville.

Pero no te equivoques. Con esto no intento convencerte de que puedes correr un maratón entrenando 6 semanas sin experiencia previa, o de que en menos de 1 mes puedes correr como un profesional, ¡nada más lejos de mis intenciones!

De lo que trata este artículo es de animarte a creer en ti mismo/a. A confiar en que puedes ir más allá. Un paso cada vez. En que puedes superar tus límites, con mucho esfuerzo y mucho entrenamiento, pero sobre todo en que no debes rendirte a la primera. Cuesta mucho, muchísimo, pero con esfuerzo y perseverancia puedes conseguir todo lo que te propongas.

A lo que iba. En mi caso, todo empezó en 2010. Empecé a correr, casi por casualidad, y me enamoré de la sensación de libertad y de superación que me proporcionaba. Primero vinieron las carreras de 5 kms, luego mi primera carrera de 10km… Y entonces, cuando menos me lo esperaba y más quería correr, me lesioné. De aquella experiencia saqué dos cosas: por un lado aprendí que hay que entrenar con cabeza, con alguien que te guíe y te aconseje, y que el sobreentreno no trae nada bueno. Por otro lado, fue durante aquellos meses parada cuando me planteé por primera vez que yo un día correría un maratón. Un mes antes había estado entregando las bolsas del corredor a los participantes del Maratón de Frankfurt, del que fui voluntaria, y algo dentro de mí me dijo que un día yo quería ser la que recogiera la bolsa, la que se pusiera el dorsal y se enfrentara a esos 42k.

Tuvo que llegar 2013 para que empezara a entrenar con cabeza, tras casi tres años corriendo al puro estilo Forrest Gump sin calentar, ni estirar, ni hacer series, ni tiradas, ni saber nada de nada. Sólo quería correr y correr. Fue por fin de cara al maratón de Madrid cuando por fin empecé a entrenar guiada por un amigo corredor, cuando empecé a mejorar exponencialmente. De repente los límites que pensaba que me impedirían cumplir mis objetivos, empezaron a desaparecer.

Pude correr mi primer maratón ese mismo año, en Madrid, finalizando en 3h55. Creo que no hay nada como el momento de cruzar la meta de tu primer maratón. Esa sensación de superación, ese momento emocionante cuando estás a pocos metros de cruzarla y ves que sí, que lo vas a conseguir, que la meta tan ansiada está plenamente a tu alcance.

Fue en ese mismo instante cuando supe que quería repetir. Quería volver a enfrentarme a mí misma en otros 42 kms. En noviembre de ese año corrí Valencia, donde rebajé mi marca hasta las 3h38. Para ese momento ya tenía algo más en mente: tras leer Correr Comer Vivir, de Scott Jurek, quedé muy impactada por todas aquellas personas que corrían carreras más largas que el maratón. Si un maratón me había resultado épico… ¿cómo sería cruzar la meta de un ultra?

Confieso que crucé la meta del Maratón de Sevilla en febrero de 2014 soñando ya con los 100kms del Sahara para los que estaba inscrita. Dos meses más tarde me monté en un avión a Túnez a cumplir un sueño: correr 100km por el desierto. Fue una experiencia maravillosa: correr por el desierto, sola, sin más compañía que el camelback y las banderas que señalaban el recorrido. Y sufrí muchísimo, sobre todo por las heridas en los pies, pero completé todas las etapas y de nuevo entré en meta convencida de que tenía que probar el siguiente paso: correr los 100kms seguidos y no por etapas.

Y así, sin parar de entrenar, y siempre con cabeza, corrí primero en julio los 100kms de Intermón Oxfam, por equipos, y después los 100kms de la Madrid Segovia en septiembre, donde mi pareja, mi amigo Javi y yo entramos en meta 13h39 minutos después de haber tomado la salida aquella mañana. El sueño se había hecho realidad. Creo que jamás se borrarán de mi mente aquellos últimos metros viendo el acueducto al fondo, de nuevo esa sensación indescriptible de superación, esa emoción incontrolable.

Han pasado ya dos maratones (Chicago, en octubre de 2014 y Barcelona 2015, donde logré mi actual mmp de 3h27) y sigo entrenando, esta vez con la cabeza llena de sueños por cumplir, carreras y ultras que completar y, sobre todo, ganas de superarme siempre a mí misma. Tantas veces he escuchado el “no vas a poder” que a día de hoy toda mi obsesión es probar que sí que puedo. Que puedo intentarlo. Fallaré a veces, unas carreras saldrán mejor, otras peor… pero no dejaré que nadie me diga que no puedo. Porque al final, los únicos límites que nos bloquean son los que nos ponemos nosotros mismos y los que nos rodean. Confía en ti y verás que todo, con esfuerzo, es posible.

By Alma Obregón

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