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Tú puedes correr un kilómetro más

Tú puedes correr un kilómetro más

 

Cuando corres larga distancia es un mantra que repica en la cabeza del corredor. Un kilómetro más. Da igual la prueba o la distancia. Un kilómetro más de castigar al cuerpo. Un kilómetro más de cansancio. Un kilómetro más de dolor de piernas. Solo un kilómetro más. ¿Es sólo un kilómetro más o es algo más?

Por otro lado se podría pensar que en una sociedad tan altamente competitiva muchos corredores no pueden quedarse atrás y correr menos que su cuñado o su amigo del grupo de entrenamiento. Parece que mola ser más que los demás. No hay más que darse un paseo por las webs de carreras para ver que lo “ultra” está en auge. Cuanto más MEGA ULTRA O EXTREME sea una prueba.  Pero hay mucho más que ego aunque este también este presente.

La pasión por la ultra distancia es evidente. Pero me llama mucho la atención la dirección que estamos tomando los corredores. En términos de entrenamiento es mucho más difícil correr más rápido que correr más lejos. Lo tengo claro desde hace mucho tiempo. Tengo muchísimo respeto por los que corren rápido. Mucho. Pero me puede la motivación de correr un kilómetro más.

A fin de cuentas cuando algo es tu hobbie, tu pasión cuánto más tiempo puedas hacerlo mejor. Todo aquel que ha jugado al futbol sabe la frustración que se siente cuando en lo mejor del partido va el árbitro y pita el final. Sin embargo a los que nos gusta correr, parece natural que pretendamos conseguir la máxima distancia posible.

Desde que empecé a correr con asiduidad siempre sentí curiosidad por ver si podía correr un kilómetro más.

Os voy a contar una pequeña anécdota. Era septiembre de 2011 y con mis 90 kilos con 1,69 había decidido tratar de poner freno a la escalada de peso de los últimos años. Correr era barato pues había decidido no comprarme absolutamente nada hasta que realmente supiera que aquello me gustaba, podías hacerlo solo y con gran flexibilidad horaria. Con unas zapatillas de 12€ “de correr” de un gran hipermercado me lance a poner un pie detrás de otro.

Aunque luego busqué compañía, aquel primer día corrí 1,2 kms a un ritmo de en torno a 7 minutos el kilómetro. Y aunque me hubiera parado a los 50 metros por la asfixia y por el dolor de gemelos, muslos y rodillas no lo hice por una razón muy curiosa, había leído que la aplicación móvil para correr que descargue en mi teléfono daba un aviso acústico cada kilómetro, en mi inocente plan de novicio runner me había propuesto hacerlo sonar dos veces.  Me había propuesto correr UN KILÓMETRO MÁS por dos ocasiones. Lo irónico fue  al descubrir que el pitido estaba programado para saltar cada 500 metros.  Volvía a casa con el pecho inflado como un pavo real con  los deberes hechos y resulta que no lo había logrado.

Pero lejos de desanimarme me motivó para salir a los 2 o 3 días a buscar el desafío de que sonara 3 veces el pitido. Con el tiempo cambié los avisos para que fueran cada kilómetro. Y perseguía como un burro insistentemente  “mi zanahoria” acústica. Correr un kilómetro más.  Y así fui progresando. El día que sonó 4 veces (5 kilómetros) fue una fiesta. Cuando conseguí que sonara 7 veces (8 kilómetros) en mi muro de Facebook familiares y amigos bromeaban sobre si los había hecho en moto o huyendo de la policía porque estaba robando cobre.

Y llego un momento donde ya no necesitaba esa zanahoria acústica porque en mi cabeza había interiorizado ese pensamiento. Un kilómetro más. Y así fueron fluyendo los nuevos progresos y las nuevas distancias. Los nuevos retos del Running.

Mi primera carrera con dorsal fue de noche 7 kilómetros con frontales por el parque Juan Carlos I. Correr con gente molaba. Sentirse miembro de una manada era reconfortante. El paso a los 10 kms era ya una barrera psicológica que también derribe con el hábito recién adquirido. Al final no pasaba semana que no saliera martes jueves y domingo, así consecutivamente fueron cayendo distancias desconocidas para mí. No os voy a aburrir más con la historia pero jamás olvidaré aquellos 14 kms una mañana de julio. Ni la primera media maratón.  El salir a lo desconocido cuando decidí unir mi casa con la de mis padres corriendo aquellos 24 kms de niebla y frio.

Ciertamente podría dudar de la fecha de mi boda pero no de la fecha de mi debut en maratón. Ni cuando complete 45kms. Tras   cinco maratones de asfalto y uno de montaña me acabo de inscribir a una carrera de 100 kms.

Porque la pregunta sigue repicando en mi cabeza y creo en muchas cabezas de corredores como yo: ¿seremos capaces de ir un kilómetro más lejos? Y quizá solo sea eso.

 El desafío de saber si llegado el momento uno podrá correr un kilómetro más. Eso es lo que realmente hace adictivo los deportes de resistencia. Correr más lejos, no más rápido.

Que llegado el momento corriendo larga distancia el mantra repique tu cabeza. Un kilómetro más. Un kilómetro más de castigar al cuerpo. Un kilómetro más de cansancio. Un kilómetro más de dolor de piernas. ¿Es sólo un kilómetro  o es algo más?

Salud y kms!

 

Sobre el autor: 

"Corro por los que no pueden hacerlo, valoro cada km que estoy sano. Me gusta contar kilómetros corriendo y contar historias". Speaker de carreras. Corredor de maratón pensando en llegar más lejos. Para conocer un poco más sobre Contador de km, haz clic aquí.

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